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viernes, 2 de mayo de 2014

El conde Sisebuto

Este es un poema de Joaquín Abati, que escribió con un toque de humor y que mi madre siempre me recitaba cuando era pequeña. Espero que os guste:

EL CONDE SISEBUTO

«A cuatro leguas de Pinto
y a treinta de Marmolejo,
existe un castillo viejo
que edificó Chindasvinto.
Perteneció a un gran señor
algo feudal y algo bruto;
se llamaba Sisebuto,
y su esposa, Leonor,

y Cunegunda, su hermana,
y su madre, Berenguela,
y una prima de su abuela
atendía por Mariana.
Y su cuñado, Vitelio,
y Cleopatra, su tía,
y su nieta, Rosalía,
y el hijo mayor, Rogelio.

Era una noche de invierno,
noche cruda y tenebrosa,
noche sombría, espantosa,
noche atroz, noche de infierno,
noche fría, noche helada,
noche triste, noche oscura,
noche llena de amargura,
noche infausta, noche airada.

En un gótico salón
dormitaba Sisebuto,
y un lebrel seco y enjuto
roncaba en el portalón.
Con quejido lastimero
el viento fuera silbaba,
e imponente se escuchaba
el ruido del aguacero.

Cabalgando en un corcel
de color verde botella,
raudo como una centella
llega al castillo un doncel.
Empapada trae la ropa
por efecto de las aguas,
¡como no lleva paraguas
viene el pobre hecho una sopa!

Salta el foso, llega al muro,
la poterna está cerrada.
—¡Me ha dado mico mi amada!
—exclama—. ¡Vaya un apuro!
De pronto, algo que resbala
siente sobre su cabeza,
extiende el brazo, y tropieza
¡con la cuerda de una escala!

—¡Ah!... —dice con fiero acento.
—¡Ah!... —vuelve a decir gozoso.
—¡Ah!... —repite venturoso.
—¡Ah!... —otra vez, y así, hasta ciento.
Trepa que trepa que trepa,
sube que sube que sube,
en brazos cae de un querube,
la hija del conde, la Pepa.

En lujoso camarín
introduce a su adorado,
y al notar que está mojado
le seca bien con serrín.
—Lisardo... mi bien, mi anhelo,
único ser que yo adoro,
el de los cabellos de oro,
el de la nariz de cielo,

¿qué sientes, di, dueño mío?,
¿no sientes nada a mi lado?,
¿qué sientes, Lisardo amado?
Y él responde: —Siento frío.
—¿Frío has dicho? Eso me espanta.
¿Frío has dicho? eso me inquieta.
No llevarás camiseta
¿verdad?... pues toma esa manta.

—Ahora hablemos del cariño
que nuestras almas disloca.
Yo te amo como una loca.
—Yo te adoro como un niño.
—Mi pasión raya en locura,
si no me quieres, me mato.
—La mía es un arrebato,
si me olvidas, me hago cura.

—¿Cura tú? ¡Por Dios bendito!
No repitas esas frases,
¡en jamás de los jamases!
¡Pues estaría bonito!
Hija soy de Sisebuto
desde mi más tierna infancia,
y aunque es mucha mi arrogancia,
y aunque es un padre muy bruto,

y aunque temo sus furores,
y aunque sé a lo que me expongo,
huyamos... vamos al Congo
a ocultar nuestros amores.
—Bien dicho, bien has hablado,
huyamos aunque se enojen,
y si algún día nos cogen,
¡que nos quiten lo bailado!

En esto, un ronco ladrido
retumba potente y fiero.
—¿Oyes? —dice el caballero—,
es el perro que me ha olido.
Se abre una puerta excusada
y, cual terrible huracán,
entra un hombre..., luego un can...,
luego nadie..., luego nada...

—¡Hija infame! —ruge el conde.
¿Qué haces con este señor?
¿Dónde has dejado mi honor?
¿Dónde?, ¿dónde?, ¿dónde? ¿dónde?
Y tú, cobarde villano,
antipático, repara
cómo señalo tu cara
con los dedos de mi mano.

Después, sacando un puñal,
de un solo golpe certero
le enterró el cortante acero
junto a la espina dorsal.
El joven, naturalmente,
se murió como un conejo.
Ella frunció el entrecejo
y enloqueció de repente.

También quedó el conde loco
de resultas del espanto,
y el perro... no llegó a tanto,
pero le faltó muy poco.
Desde aquel día de horror
nada se volvió a saber
del conde, de su mujer,
la llamada Leonor,

de Cunegunda su hermana,
de su madre Berenguela,
de la prima de su abuela
que atendía por Mariana,
de su cuñado Vitelio,
de Cleopatra su tía,
de su nieta Rosalía
ni de su chico Rogelio.

Y aquí acaba la leyenda
verídica, interesante,
romántica, fulminante,
estremecedora, horrenda,
que de aquel castillo viejo
entenebrece el recinto, 
a cuatro leguas de Pinto
y a treinta de Marmolejo.»

—Joaquín Abati Díaz (1865-1936)—

sábado, 22 de junio de 2013

Intocables (2012)

Sinceramente es una de las pocas películas que yo diría que valdrían la pena ver al menos una vez en la vida. Cuando vi la sinopsis en su día, pensé que sería uno de los mayores dramones del mundo, pero me equivoqué. Es una de las mejores comedias que jamás he visto y con su moraleja y todo.

La película va sobre un ex convicto que va a una entrevista de trabajo para que le puedan sellar el paro. Lo que el no se esperaba era que le dieran el trabajo, que consistía en cuidar de un hombre millonario que es tetrapléjico. Al principio se pensaba que sería mucho más sencillo, pero poco a poco se da cuenta de que no es una tarea fácil.

Creo que una de las escenas más divertidas de toda la película es cuando descubre que no tiene sensibilidad en las piernas ya que se le cae una tetera hirviendo en ellas y el hombre ni se inmuta y el otro se queda todo flipado repitiéndolo una y otra vez. Siento no estar dando nombres, pero es que no los recuerdo y ando vaga para buscarlos.

En fin, sigo. El muchacho, día a día se va ganando la confianza del millonario, que parece ser el único al que le debe de caer en gracia, puesto que sus amigos intentan convencerle de que puede ser una amenaza ya que estuvo en la cárcel y eso. Me encanta que él los mandara a freír monas e hiciera lo que le saliera de las pelotas, porque se estaba dando cuenta de que con este personaje se lo pasaba en grande, ya que lo sacaba a menudo a pasear en su... No se, ¿Lamborgini?¿Ferrari? lo que sea, un coche de esos, en vez del coche adaptado para gente como él. Y lo protege de gentucilla como uno de los vecinos que con todo el morro le da por aparcar en la zona de vado cuando esta completamente prohibido(como es normal) y esté lo coge por banda y lo empotra contra la pared explicándole a su manera el por que no debe aparcar su asqueroso coche de pijo ahí. Y claro, el hombre disfruta de su compañía tanto como el otro muchacho.

Hay un momento que no me acuerdo que pasa pero recuerdo que el muchacho acaba yéndose, me parece que era por un asunto familiar, con uno de sus hermanos y el milloneti tiene que buscarse otro asistente y el que le buscan es súper soso y aburridisimo con el que no se encuentra a gusto. Hay otro momento que me gusta mucho es el momento casamentero del joven. Quiere que su jefe conozca al fin a una mujer con la que se cartea habitualmente y le manda poemas escritos por el mismo(bueno, el los narra y su secretaria o lo que sea, lo escribe por el, pero se entiende que son de el, vamos). La primera vez el se echa para atrás justo en el último momento, ya que teme la reacción de la mujer al enterarse de que es tetrapléjico (algo que nunca le menciono por miedo a que ella le rechace y no quiera saber nada más de el). Pero me alegra saber que al final, cuando su amigo le hace algo así como una encerrona para que la conozca, ella lo aceptara tal como es.
Al final se que el muchacho no fue más el asistente del hombre, pero a día de hoy son grandísimos amigos. Y eso me enternece, ya que ambos vienen de mundos muy opuestos y aún así, sean los mejores amigos del mundo. Esa película tiene mucha moraleja. Una de ellas es que no debes juzgar a los demás ni por su nivel social ni por su pasado. Todos tenemos derecho a equivocarnos y no por ello tenemos que cargar con ello toda la vida.

Otra cosa que vi es la cantidad de cosas positivas que tiene todo, ya que a pesar de la situación en la que se encontraba el millonario, nunca se rindió ni se vino abajo y quiso luchar por vivir y encontrarse a alguien como este muchacho creo que le hizo querer amar más la vida, que se puede tomar las cosas con humor y que de todo se sale, aunque las cosas vayan mal. A mi me encanto la película que, a pesar de parecer un drama de los buenos, es justo todo lo contrario. Y lo mejor de todo es que es un hecho real, cosa que te anima mucho.

El Jovencito Frankenstein (1974)

La película comienza con una clase del doctor Frederick Frankenstein (el cual siempre está corrigiendo la pronunciación de su apellido, que insiste en que es "Fronkonstin") y ahí nos enteramos de que es nieto del famoso doctor Viktor Frankentein y que él asegura no estar tan loco como él. Y yo digo ¡JÁ! porque está tanto o más que su difunto abuelo. Tras la primera clase, en la que, con una demostración, un pobre anciano acaba con una patada en los.... ejem, innombrables, recibe una notificación de que ha heredado el castillo donde residía su abuelo y viaja hasta Transylvania. MUAJAJAJAJA 
Nada más llegar, le recoge en la misma estación, Igor (cuya pronunciación es "Aigor" por insistencia suya después de tener una discusión de borregos con el doctor sobre su pronunciación correcta de su apellido), un hombre algo extraño, cuya joroba no paraba de cambiarse de lado cada dos por tres, por no hablar de su inquietante... mirada. Allí conoce también a Inga, una atractiva mujer que... bueno, un poquillo sueltecilla sí que es. Al llegar al castillo, lo recibe Frau Noséqué (nombre alemán de esos, vaya), el ama de llaves y, al parecer, también amante del fallecido Viktor Frankenstein que, por cierto, qué mal gusto tenía el pobre, por Dios. 

Una noche, indagando por los pasadizos secretos del castillo, descubren el laboratorio y los libros de su abuelo, así que, tras pensárselo un poco, decide probar el experimento e intentar resucitar a un muerto. Así que profanan la tumba de un hombre que acaba de morir ahorcado y probar suerte con él. Frederick le pide a Igor que robe el cerebro de un genio, pero se asusta con un trueno (y con su reflejo en un espejo ¡manda huevos la cosa!) y rompe el tarro donde venía y, con él, el cerebro del genio. Así que coge otro, pero este no pertenecía a un genio precisamente, sino a alguien anormal, pero Igor se lo pasó por... la joroba y lo cogió igualmente. Cuando se disponen a resucitar al hombre, al principio parece que no funcionó, pero al rato se dan cuenta (por unos gemidos) de que sí que funcionó el experimento. Pero el hombre es tosco, agresivo y, lo que es peor, no habla, solo gruñe.

Y una vez que Frankenstein consigue... ¿domar? ¿disciplinar? lo que sea... a la bestia, lo presenta ante la sociedad en una especie de espectaculo, que a mí me encantó, porque cantan y bailan claqué como si tal cosa. Pero la cosa sale mal cuando prende uno de los focos un poco de fuego y el monstruito la lía un poco parda, sí. Y, bueno, luego los policías toca-pelotas de turno, ven que es un peligro para todos y quieren deshacerse de la pobre bestia. Menos mal que consigue escapar, que si no... mientras tanto, la novieta pija y tiquismiquis de Ferederick le sorprende llegando al castillo sin apenas avisar, qué casualidad, justo cuando se acababa de trincar a Inga, vaya y nuestro monstruito, decide regresar también al castillo y la secuestra. Al principio no sabía qué es lo que le iba a hacer, peeeero, joder, que el pobre monstruito lo que quería era mandaca de la buena y joder que si se la da, como que acaban fumándose un cigarrito y todo, vaya.... 

El caso es que, como Frederick quiere que su bestia tenga algo de cerebro, hace otro experimento y es pasarle su sabiduría. Y, justo en ese momento, llegan los policías o guardias o lo que sea, con toda la gente del pueblo que quería derrotar al monstruito, pero al entrar, se levanta y le dice que a todos que lo único que el doctor quería, era darle una vida un poco mejor (todo muy conmovedor, vaya), así que a todos se le ablanda el corazoncito y ya no quieren hacerle daño.

Y, al final, pues todos tienen un final feliz: Frederick se casa con Inga (quien descubre qué es lo que le pasó la bestia en el experimento... ejem, nanana yo no digo más)y el monstruito se casa con Elizabeth, la ex-novia de Frederick. Y todos contentos y felices y comieron perdices. 

El diario de Bridget Jones, la película (2001)






La historia comienza en la comida de pavo al curry de año nuevo que celebra la tía Una Alconbury todos los años. Allí su madre la convence para que se ponga un vestido demasiado pasado de moda y hortera a más no poder y se empeña en emparejarla con el hijo de los Darcy, Mark, que acaba de divorciarse y aparece con un ridículo jersey de un reno que le regala su madre por Navidad. Pero la primera impresión de Mark hacia Bridget no es como ésta se esperaba y escucha cómo despotrica sobre ella accidentalmente hacia su persona y decide, en ese momento, escribir un diario en el que anotar todo lo que le ocurre en su día a día, y en el que evitará acabar con algún tío cabrón, como su jefe, por ejemplo, y cumplir sus propósitos de año nuevo, que son dejar de fumar, de beber, perder peso y encontrar a alguien que valga la pena, entre más cosas.
Y, como quien no quiere la cosa, acaba liada con su jefe, Daniel Cleaver, que empieza a flirtear con ella bromeando con su supuesta falda inexistente y, con tanto tonteo, pues acaban liados. Me hace gracia cómo le propone llevarla al catre "Sin rodeos. Sólo sexo". Más directo, imposible. Y el momento de las bragas de Bridget, es lo mejor de toda esa
 escena. Normal que se quedara flipando con tan semejante ejemplar de braga-faja que suelen llevar las abuelitas. Todo va muy bien hasta que una tarde, cuando ella regresa de una fiesta (que era de disfraces pero a ella no le avisaron y apareció en ella disfrazada de conejita de Playboy)se entera de que Daniel está liado con otra mujer y la tiene escondida en su cuarto de baño. Así que, cuando él le confiesa que esa chica es su prometida, Bridget se busca otro empleo donde la cogen de reportera en Despierta Gran Bretaña TV y se despide de la editorial donde trabaja.


Y, después de dejar el trabajo, tiene un acercamiento con Mark, que le confesó, días atrás, que le gusta "tal como es". Este es el momento que más encantador se le ve, porque, a pesar de ser una descarada que no controla nunca lo que dice, se le nota que empieza a sentir por ella algo más que cariño y ve en ella a alguien divertida y, sobretodo, unica y especial. Y tanto es así, que le consigue una exclusiva única para su programa en el que entrevista a un kurdo (creo que era) que estaba luchando por quedarse en UK con su mujer, que era británica y evitaran que lo extraditaran y lo ejecutaran en su país. Y claro, fue tanto la emoción que ese día, que justamente era su cumpleaños, decide invitar a cenar a sus mejores amigos Shazzer (la malhablada), Jude (la llorona) y Tom (el maricón perdío) para que, a su vez, celebren tal momento. Y en su desastroso intento de cocinar, aparece como quien no quiere la cosa, Mark Darcy, quien le ayuda a preparar la cena. Yo morí de la risa (y sigo haciéndolo, ya sea de paso xD) cada vez que veo lo de la sopa azul que se le hace, cuando ata los puerros a un cordel de ese color. Me encanta la reacción de Mark, como si eso fuese lo más normal del mundo y le dice: "Bueno, hay pocas comidas de color azul". Me pareció de lo más adorable, ese detalle. Y cuando se ponen a imitar a Pam, la madre de Bridget y a Una, mientras cocinan, demuestra el lado más divertido de Mark.

Llegan los amigos de Bridget y la adoran a pesar de la cena chapucera que les hace, aunque me parecen un poco capullos cuando, en el brindis, sueltan la frase de Mark de que la quieren "tal como es". ¡Mamones! Y todo iba estupendamente, hasta que aparece Daniel queriendo volver con Bridget, pero ve a Mark y éste, cansado de sus humillaciones, le pide que vayan afuera, que le tiene ganas y comienzan a pelearse. Por cierto, ¿soy la única que pensaba que la tarta de cumpleaños del restaurante griego tenía pinta de peligrar? Porque yo recuerdo la primera vez que la vi y yo me veía a alguien encima de ella, jodiéndolo todo. xDDD Pero, tras esta pelea, Bridget decide mandar al carajo, tanto a Mark como a Daniel.

Y de nuevo estamos en Navidad, donde los padres de Mark celebran las bodas de rubí y Bridget se niega a ver a Mark porque no le quiere ver ni en pintura, así que su madre le explica que estas son fechas duras para él, ya que pilló a su mujer (japonesa, una raza cruel) con el mejor amigo de Mark, que también fue su padrino de bodas. Lo que la madre de Bridget no sabe y que ella sí, es que de quien habla es de nada menos que de Daniel, así que finalmente decide ir a la fiesta. Y, allí, le confiesa a Mark que también le gusta y que le encantaría más tiempo con él.

Así que Mark pasa de quedarse en Nueva York, donde le habían propuesto trabajar en un bufete, y con el pretexto de darle el "beso de despedida" a Bridget, decide ir a verla y decirle que se queda por ella. Y, cuando Bridget se cambia (para ponerse las braguitas más sexies de estampado de cebra, qué salvaje grrr ), Mark descubre el diario de Bridget en el que lo pone a caldo, así que éste sale por la puerta y Bridget sale en su búsqueda en bragas (como si no hiciera frío ni estuviera nevando, vaya) y, cuando le encuentra, él le da un nuevo diario donde comenzar su nueva vida.


En mi opinión, Mark es un encanto, algo serio y estirado, pero un amor. Es de los que las mata callando, por así decirlo. Y es normal que a Bridget le encante, porque no es para menos poder presumir de alguien como Mark.

En cuanto a la banda sonora, no hay más que decir que es de mis favoritas. Tiene de todo y se adapta muy bien a cada escena de la película. Creo que mi escena preferida es cuando Bridget, al comienzo de la peli, se pone a cantar All by myself a grito pelado después de lo que suelta Mark sobre ella, borracha perdida, una revista a modo de micro y ese pijama de felpa que le está enorme. Alguna que otra vez la he imitado cuando he estado depre. Excepto por lo de ir trompa perdida, claro está.