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domingo, 12 de enero de 2014

Maratón de lectura

Hace unas semanas hice una lista de todos los libros que me quería leer este año, la gran mayoría recomendados por amigos y/o conocidos, otros porque siempre me han atraído y alguno que otro por otros motivos.

Pues bien, hace unos días, en el foro donde colaboro, hemos decidido organizar una iniciativa en donde pienso participar: un maratón de lectura.

¿En qué consiste tal maratón?

Pues muy simple: trata de leerse diez libros, de categorías diversas, en un mes. Como es un reto un tanto especial, hemos decidido que ese mes tendría que tener treinta y un días, por el hecho de tener más días y que nos dé tiempo a leernos todos los libros. El mes escogido entre todos los usuarios es marzo.

Las categorías más votadas y, por lo tanto, obligatorias, son:
  • Biografía
  • Ciencia ficción
  • Clásico
  • Fantasía
  • Humor/Parodia
  • LGTB/Homosexual
  • Novela histórica
  • Novela negra
Dos de ellas las hemos dejado a la libre elección de cada uno, de las cuales yo me he decantado por:

  • Romántica
  • Inicio de una saga

Los libros que he escogido según cada género han sido:
  1. Biografía – Luz sobre Lucrecia, de Jean Plaidy
  2. Ciencia Ficción – 1984, de George Orwell
  3. Clásico – El Gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald
  4. Fantasía – Stardust,  de Neil Gaiman
  5. Humor/Parodia – La importancia de llamarse Ernesto, de Oscar Wilde
  6. Inicio de una saga – Percy Jackson y el ladrón del rayo, de Rick Riordan
  7. LGBT/ Homosexual – Tomates verdes fritos, de Fannie Flagg
  8. Novela Histórica – La espada y la rosa, de Antonio Martinez Menchén
  9. Novela Negra - Asesinato en el Orient Express, de Agatha Christie
  10. Romántica – Mansfield Park, de Jane Austen
Reservas en el caso de que no me guste/interese/lo que sea:

  • Humor/Parodia - Gracias y desgracias del ojo del culo, de Francisco de Quevedo
  • Novela histórica - El último catón, de Matilde Asensi
  • Novela Negra – La princesa de hielo de Camilla Läckberg
  • Romántica - Amor y amistad, de Jane Austen
Algunos me ha costado escoger de esa temática en cuestión, como el de novela negra, pero otros ya los tenía más que pensados. De los libres quería escoger novela erótica, pero al no decidirme por una que me resultara cómoda de leer, me decanté finalmente por la romántica, escogiendo, cómo no, a una de mis autoras preferidas, Jane Austen.

La verdad es que ando deseosa de que llegue marzo para poder empezar a leer mis libros. ¿Conseguiré leerme los diez libros en un mes? Quién sabe.

Yo, por el momento, continuaré con alguno de mis libros pendientes por leer hasta que llegue la fecha.


lunes, 15 de julio de 2013

Desayuno con diamantes (1961)


La película comienza con Holly (Audrey Hepburn) saliendo de un taxi justo enfrente de la famosa y flamante joyería Tiffany's que, mientras observa con detenimiento el escaparate, saca, como quien no quiere la cosa y como si de lo más normal del mundo fuera, un croissant y se lo desayuna. Todo esto con su ya conocidísimo vestido negro con el collar de diamantes puestos.... vamos, más glamuroso no puede ser. ¡Como para manchárselo, vaya!

En fin, que nos desviamos. Resulta que Holly, nuestra protagonista, es una rompecorazones, ya que llega a su piso esquivando a un señor bastante adinerado que va algo borachín reclamando el amor de ésta y que ella rechaza a toda costa. La verdad es que no deja muy claro a qué se dedica Holly exactamente, pero da la sensación de que sea, algo así, como una señorita de compañía o una caza-recompensas de estas que sólo va con los hombres más ricos del país por eso mismo, por dinero. Y ella bien orgullosa que está de ello y ni lo niega, vaya.

Por otro lado tenemos a Paul (George Peppard), el nuevo vecino de arriba de Holly, el cual debe de abrir la puerta puesto que no le facilitaron aún las llaves y le pide que le preste un momento el teléfono. Para mí, esta es la escena más divertida de toda la película, o al menos una de ellas, porque no veas lo que me pude reír cuando ella de pone a buscar su teléfono y que no lo encuentra y se pone a rebuscar por todo su piso y va sacando cosas como unas zapatillas de ballet en el frigorífico hasta que da con lo que buscaba, su teléfono, que no estaba en otra parte mas que en una maleta. Y luego, más tarde, se pone a buscar un zapato y Paul lo encuentra en un frutero. Te quedas con cara de WTF?? ¿Cómo es posible eso? Y tampoco es que estuviera desordenado el piso, pero... la chica, que es una despistada de cuidado.

Más adelante nos enteramos de que Paul es escritor de poco éxito que, como Holly, también acepta algún dinero por parte de una ricachona que se encapricha de él. Pero claro, tanto tiempo pasar con la vecina de abajo, se encariña demasiado de ella que... pasa lo que tiene que pasar y se enamora de ella. Y mira que Holly es un tanto rarita, ya que, desde un principio, llama al pobre Paul como su hermano al que nunca ve, Fred, ya que le recuerda mucho a él.

Y un día, así, sin más, aparece un hombre, bastante basto y entrado ya en años (sus 40 tendría por lo menos) que resulta ser nada más y nada menos que el maridito de Holly, aunque el verdadero nombre de ésta es Lula Mae (vaya nombrecito, sí) y quiere llevársela al pueblo de donde es ella con él y sus hijos(bueno, no son de ella, pero imagino que los quiere como tal), pero evidentemente ella, finamente, le da puerta ya que la vida que tiene en Nueva York no es ni punto en comparación con la que tenía allí, en el pueblo.

Y bueno, Paul y Holly, poco a poco van conociéndose un poco más, haicendo locuras como entrar en una tienda y robar un par de caretas un tanto ridículas o grabar sus nombres en un anillo que salió de una bolsa de panchitos. Sinceramente esas escenas son bastante tiernas y ahí es cuando Holly se la ve que le está empezando a hacer tilín o más bien tolón Paul, pero como el pobre no tiene ande caerse muerto (o eso es lo que ella cree) pues le rechaza, ya que quiere casarse con un ricachuelo brasileiro (que es nada más y nada menos que José Luis de Villalonga).

Pero claro, como en toda historia de estas, siempre debe ocurrir algo para que la parejita principal acaben juntos, así que, a Holly le da un ataque de histeria al enterarse de que su hermano Fred ha muerto en la guerra y al brasileño esa actitud de ella no le gusta nada. Y también influyó en que ambos acabaron casi enchironados por un malentendido y al tiquismiquis del brasileiro no le hizo tampoco mucha gracia.
Y bueno, él en un arrebato le dice que la quiere y ella no se lo toma bien porque yo creo que no quiere reconocer que siente lo mismo y ambos acaban bajo la lluvia en busca del gato que ella acababa de abandonar (que nadie se asuste, que encuentran el gato y vuelve a ser feliz)y se dan su conocido beso bajo la lluvia que muchas otras películas romanticonas han imitado cientos de veces.

La verdad es que, personalmente, a mí Audrey y George me gustaron como pareja en esta película y que yo no hubiese puesto a ningunos otros para ser Holly y Paul. Y el toque de humor lo pone el gran Mickey Rooney que hace del Sr. Yunioshi, el vecino japonés de Holly y que siempre se está quejando por algo. 
También me encanta la relación que tiene Holly con el gato. No tiene ni nombre, ni siquiera es suyo, pero ambos son iguales, independientes, sin que nadie les moleste. La escena final, en el que Holly se pone a buscar a Gato, me parece adorable cuando le encuentra entre unas cajas calao hasta los huesos el pobre. Y cuando se besan, el pobre pone cara de que acaben ya que lo están espachurrando entre los dos. 

sábado, 22 de junio de 2013

Los Miserables, de Victor Hugo (1862)

La historia comienza cuando Jean Valjean escapa (creo) y acaba en un pueblucho que nadie le quiere por haber sido presidiario. Pero, gracias a la bondad de un obispo, se da cuenta de que su vida debe cambiar y decide cambiar y empezar de cero. Para ello, cambia de ciudad, de nombre, de estilo de vida. Todo lo que gana es para los demás, apenas se queda algo para él. Tras un malentendido, una muchacha llamada Fantine (que conste que a mí me salía Fantina, hija menor de Fanta -chiste malo, no me matéis- )acaba presa y Jean, como alcalde, la saca de allí y evita que pase por todo lo que él pasó durante casi 20 años. Le promete cuidar de ella y de su hijita, que estaba a cargo de una familia a la que le debía algo de dinero por cuidar de la pequeña. La verdad es que la pobre Fantine, me da mucha pena, porque los Thenardier se aprovechan a más no poder de su bondad y la pobre tiene que vender sus dientes y su larga melena para poder costearse los medicamentos que se supone que es para Cosette, cosa que no era cierto, puesto que ni siquiera estaba enferma. La pobre se pasa lo que le resta de su vida pensando que volvería a ver a su pequeña y, al enterarse de que no es así, de que no está allí con ella, entra en shock y, de un golpe mal dado, muere.

Tras la muerte de Fantine, Jean Valjean decide ir en busca de verdad de la pobre Cosette y hacerse cargo de ella. Esta parte era más que obvia, puesto que todos lo hubiésemos hecho y más sabiendo cómo estaba siendo tratada la pobre niña con los Thenardier. Esa familia es detestable. Me parece indignante que esa gentuza tratara a patadas y como si de un perro se tratara a Cosette, dejando que haga las tareas más pesadas, sin apenas ropa, comida y dejando que saliera a la calle así, ya lloviera, tronara, nevara o pasara un huracán. Por suerte, Jean Valjean la rescata de esa gente y le da la vida que se merece. Me hace gracia cuando se están escondiendo de Javert y Jean Valjean le dice que se esté muy quieta y que no se mueva o vendría la Thenardier a por ella y se la llevaría y la pobre obedece acojonada como si del coco se tratara. 

Años más tarde, la niña deja de serlo y se convierte en lo que más de uno se espera, una hermosa jovencita, que llega a enamorarse del hijo de un barón. Para mí, al principio, Marius me pareció un personaje un tanto seco, sin importancia, pero poco a poco se ve parte de él y al final acabas cogiéndole cariño. Primero, descubriendo la verdad que tanto le ha ocultado su abuelo, alguien bastante severo, con principios, testarudo, de mucho carácter y de armas tomar, sobre su padre. Yo entiendo que abandonara a su abuelo, porque ocultarle tal cosa, me parece demasiado. Y como el abuelo era cabezota y el nieto lo era más, pues claro, a ver cómo aclaran esto. Me alegré cuando, al final, se reconciliaran, porque da pena que, por algo así, se fuese al traste una relación tan buena como la que tenían los dos, antes de que Marius se enterara de todo. Pero ya pudo ser de una manera más agradable. Pero bueno, al menos el abuelo ya podría morir en paz tras esa reconciliación. Que esa es otra, con la de muertes que han habido y el abuelo de Marius, con sus 91 años y estaba aún vivito y coleando cuando acaba la historia. En parte, me parece un personaje entrañable, porque me recuerda a los abuelos estos cascarrabias que no tienen otra cosa que criticar a la juventud de ahora. 

En cuanto a Javert, me parece que se debía de sentir un rato fracasado. A mí que no me fastidien, que todos los que atrapaba, todos que conseguía enchironar,todos que se la fugaban de prisión. Normal que al final se suicidara. El autor puso que fue por lo de que Jean Valjean le perdonó la vida, pero yo creo que fue por fracasado. Yo me lo llego a encontrar y le recomiendo que se dedicara a otra cosa mejor. Madera como policía tenía, porque hacía bien su trabajo,pero eso de que se piraran todos en un abrir y cerrar de ojos... ¡¡La de veces que se le ha escurrido el prota!! Yo ya perdí la cuenta. 

Para terminar, comentar que lo que más me gustó, supongo, es cuando Cosette y Marius se casan y, tras la boda, Jean Valjean le suelta parte de la verdad a Marius y luego éste se entera por Thenardier el resto de su verdad. Aunque lamentablemente ya fuese un poco tarde y no pudieran más que despedirse del pobre Jean Valjean. Aunque me hace gracia eso de que, esté moribundo, les suelte a la parejita feliz un discursito precioso y emotivo y después, sin más, la espiche. Aún sigo sin entender muy bien el por qué de su muerte, ya que me pareció que murió así, sin más. Bueno, da a entender que es algo así como de tristeza, pero... no sé, no me quedó muy claro esa parte.

Rebecca de Alfred Hitchcock (1940)

Cartel de la película protagonizada por
Joan Fontainey Laurence Olivier
Bueno, para empezar, me pensaba que el título de la película era el nombre de la protagonista, pero mientras transcurría la trama, me percaté de que no era así. Es más, creo que no se llega a decir. Hubo un momento en el que una de las invitadas del señor de Winter (Beatrice, creo que se llamaba) iba a preguntar o a mencionar su nombre, pero no ha sido así y me ha hecho hasta gracia, porque ha sido todo como muy misterioso, en plan: «No pensamos desvelar en ningún momento el nombre de la protagonista, así que no te molestes en averiguarlo. Pero vamos a hacer que sea más interesante haciendo como que lo van a hacer... pero no va a ser así...» 

El principio de la película me ha parecido un poco ñoño (con perdón ), pero es que eso de que se conozcan y de un momento a otro ¡zas! se casen, me ha parecido un poco precipitado. Desde luego que el señor de Winter es un hombre de lo más impulsivo y hace las cosas según le vienen al momento, pero desde luego que tampoco es que se parase a pensar en si la muchacha con la que pensaba casarse era para él o no. Y, la verdad, es que la joven era bastante buena chica, pero me ha dado un poco de rabia que la otra vieja ricachona la menospreciara por no estar a la altura, según ella, de Maxim. Pues ¿qué quieres que te diga? Eso quien tendría que decírselo es él, no una vieja amargada. Qué asco que me ha dado la tipeja esa, en serio. 

Joan Fontaine y Laurence Olivier en una escena de la película.
La verdad es que la pobre muchacha yo no sé ni cómo no se vuelve loca teniendo al fantasma de la difunta esposa de su marido tan presente y todo el mundo alabando lo que hacía. Sinceramente, yo me hubiese puesto hasta de malhumor, porque no podía dar un puñetero paso sin que la compararan con la otra. La señora Danvers me ha parecido de lo más rastrera que te puedas imaginar. Al principio es que me ha dado miedo, porque menudas pintas tan severas que me traía, vaya. Me ha dado la sensación de que estuviera secretamente enamorada de Rebecca, porque no veas cómo hablaba de ella, como si fuese la persona más maravillosa del mundo y que nadie la podría superarla y blablabla. Y ya, lo que le hace con lo del disfraz, mira, soy yo la chica y la hubiese matado, vaya que sí. Y encima, para más colmo, le empieza a comer la oreja a la pobre y le incita a que salte por la ventana. ¡¡Buff!! Me ha puesto de los nervios, en serio. 

Ha llegado un momento en el que pensé que el señor de Winter había sido el asesino de Rebecca y que por eso se consideraba tan horrible persona. Cuando ha dicho que la odiaba porque era una persona horrible, he pegado un grito que no veas y me ha entrado hasta la risa. Uno pensando que estaba siempre molesto con la otra muchacha porque siempre estaba comparándola con ella y resulta que lo que le molestaba era precisamente eso, que intentara parecerse a ella, porque la odiaba a muerte. Ya me estaba oliendo yo que la difunta no era tan maravillosa como dice todo el mundo, pero es que no me pensé que fuese tan arpía. Y encima con un amante y todo. Que me ha caído como el culo (hablando en plata ) porque quería dejar en evidencia a Maxim y le ha salido el tiro por la culata al comprobar que no eran ciertas sus sospechas de que fuese él quien la asesinara.

Joan Fontaine y Judith Anderson

Aunque esa parte no me ha quedado muy claro, a decir verdad. Osea, a ver si lo he entendido. La noche en la que muere Rebecca, ella le dice a su esposo que está esperando un hijo para provocarlo y... ¿que la matara? Es que me ha dejado un poco tocada esa parte. La verdad es que me he alegrado de que el señor de Winter no acabara mal, porque no fue culpa suya lo que le pasó a su esposa, aunque hizo mal en hacer todo aquel paripé del barco que se hunde y eso. Claro que es más que comprensible, ya que estaba fuera de sí y nadie le creería, pero no sé, casi le sale mal el asunto. Pero me alegro porque así hizo callar al otro bocazas que solo quería joder la marrana, vaya. Y luego la señora Danvers, en plan loca de remate (sólo le faltó reírse a lo Bellatrix mientras incendiaba todo) haciendo arder la mansión entera. Y encima se quedó atrapada ahí, en su adoraba ala oeste (no sé qué me da, pero siempre que se prohíbe algo, siempre es el ala oeste, no sé por qué) donde estaban los recuerdos de su idolatrada Rebecca, ardiendo con ella.